En el complejo universo de la Regla de Osha e Ifá, Olodumare se erige como la fuerza primaria y el responsable absoluto de la creación del universo. Su existencia es eterna, una filosofía que constituye la base del fundamento espiritual yoruba y que se acepta sin cuestionamientos. No existe nada anterior ni superior a Él.
El nombre Olodumare posee una carga mística profunda que se desglosa desde los textos antiguos de Ifá:
O: Quien.
Li: Posee o es dueño.
Oddun: Figura o indicación para la adivinación.
Ma: Continuidad.
Are: Primero en rango.
En conjunto, se define como «quien es el dueño de la posición y dueño de la adivinación de Ifá y de todo lo que existe por encima de todo». Su magnificencia es tal que ninguna palabra humana puede expresar con total fidelidad lo que Él significa.
Debido a su omnipotencia, Olodumare es conocido bajo otros títulos que resaltan sus funciones:
Alorun Alaaye: El dios viviente e inmortal. Es la "gran roca inamovible" que nunca muere.
Oba Orun: El Rey del Cielo; aquel que imparte justicia y dicta el veredicto final.
Olorun: Utilizado frecuentemente para referirse al sol como su manifestación más sensible y material.
Nota sobre Olofin: En América, especialmente en Cuba, se suele usar el nombre Olofin para referirse al Creador. Sin embargo, etimológicamente significa "señor del castillo" y se refiere más bien a un título honorífico de un rey o jerarca dentro de la sociedad yoruba.
El Ashé es el poder divino emanado de Olodumare para crear el universo. Originalmente, esta energía residía solo en Él, pero luego fue depositada en las divinidades y en todo lo existente.
Equilibrio Binario: El mundo se genera a partir de dos energías: la luz (expansiva/masculina) y la oscuridad (contractiva/femenina). Ambas son necesarias para la armonía universal.
Transformación: El Ashé es la sustancia invisible que permite transformar la fuerza espiritual en realidad física.
Según la tradición, en el principio todo era oscuridad y pertenecía al reino de Eshu. Olodumare, quien habitaba en un terreno de luz y agua, ordenó: «o no yoo» (que brote la luz).
Ante el cuestionamiento de Eshu, Olodumare explicó que la luz era necesaria para que la vida prosperara. Finalmente, ambos coexistieron, estableciendo el equilibrio entre la vida, la verdad y la luz (Olodumare) frente a la confusión y la muerte (Eshu).
A diferencia de los Orishas, a Olodumare no se le suelen dedicar templos, estatuas o representaciones materiales, ya que su supremacía lo hace indefinible.
Presencia Interna: Se cree que Olodumare vive permanentemente en cada ser humano. El Odu de Ifá Baba Eyiogbe afirma: «nuestro corazón es la morada de Olodumare».
Los Orishas como Mediadores: Aunque no es un Dios distante, el pensamiento colectivo prefiere no "molestarlo" directamente. Los Orishas actúan como misioneros e intermediarios.
Obatala: Goza de una gracia especial y es considerado el representante directo de Olodumare en la Tierra, simbolizando pureza y bondad.
Sacrificios: Aunque existe la creencia común de que no recibe ofrendas, el Odu Iwori Obara contradice esto, señalando que sí se le ofrecen sacrificios.
En conclusión, para el practicante yoruba, Olodumare es la energía primaria de la cual brota toda la creación. Su respeto a la ancianidad y la jerarquía en la religión proviene precisamente de reconocer a Olodumare como el ser más antiguo y supremo de la existencia.